Changing.

Pensaba que había ya llegado a un punto en el que mi personalidad se estaba comenzando a fijar de una vez por todas, aunque no sea tan viejo. Hace apenas cuatro horas, regresé de Valencia después de dos años y dos meses sin ver a muchos amigos. Vengo con apenas dos lecciones aprendidas, pero mucho material para, después de tanto tiempo sin hacerlo, meditar un poco y escribir en el blog de paso. Aunque al final apenas tres personas lean esto, el escribir lo que pienso es una gran ayuda para darle vueltas a las cosas, para pensar.

No sé si la mayor razón para estar ahora así, pensativo, es el viaje a Valencia. Quiero creer que sí, estoy casi seguro. Mirando hacia atrás esos dos años y poco más, veo que he cambiado mucho. No sólo yo lo he hecho, también la gente que quiero. Unos más, y otros menos. Diría que soy de los que más.
A veces pienso que mi vida se puede calcular en ciclos de dos años. Los ciclos buenos y los ciclos malos. Delgado y con kilos de más. Romántico y frío. Lágrimas y mal carácter.

Siempre ciclos. Ciclos grandes de dos años con otros pequeños de corta duración: quizás unos días, una semana. Un viaje. Alguno de estos pequeños periodos es el desencadenante que me hace empezar modificarme hasta incorporarme a un nuevo largo ciclo. Recapitulemos: estamos en el 2011, dos años menos y 2009, dos menos, 2007. Otro y 2005. De atrás para delante tengo uno muy agridulce (2005-2007), uno genial (2007-2009), uno horrible (2009-2011). ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de estas fechas y de estos pares de años? ¿Cuáles han sido los eventos que han empezado a cambiarme en cada una de estas fechas? ¿Por qué ha cambiado mi personalidad en los últimos dos años? ¿O por quién? ¿Por qué estos últimos 4 días me he sentido peor por dentro que a lo largo de dos años enteros? ¿Por qué me encuentro fatal ahora?

A veces las lecciones de la vida cambian a una persona. Lo raro es que la cambien volviéndola a un estado previo. Del 2011 al 2009. Hay frases cuyo emisor no es consciente de la fuerza que tienen en a quien van dirigidas. Frases que se te quedan clavadas en la mente; en el corazón. A las que miras pasado tanto tiempo como si hubieran sido ayer, para darte cuenta de que han pasado muchos días y ha llovido mucho desde que se dijo. Hay veces en las que daría lo que fuera por volver atrás, no para no cometer algún error, sino para volver a  disfrutar de momentos. De esos momentos. No se repetirán nunca más, por infinita fuerza que ponga para intentar que así sea.

Shit happens. Life goes on.

Me siento mal. Ojalá pudiera entrar en mi mente y hacer ajustes: borrar aquí, olvidarme de esto, no recordar tanto. Es lo mejor, pasar página. Y no sé por qué no lo hago de una puñetera vez, de una por todas y para siempre. 
Parece que no puedo. Incluso sabiendo que es lo que más conviene, me estoy negando. No me dejo a mí mismo.

Cuando las cosas fallan y tú no tienes la culpa, todo duele más. La coraza que me he creado en estos últimos dos años ha desaparecido en Valencia. Fuego, tocado, hundido. Después de tanto tiempo, de tantos días pasados. Llego, me rompo como antes. Me cae alguna lágrima, recuerdo, sé que todo está perdido. Que aquí no hay nada que hacer. Abandonen el barco, y el capitán se hunde con él.

Supongo que me hace falta tiempo. Tiempo para reflotar la nave, rearmar y zarpar. Tiempo para volver a ser como antes. Pero con algo más de barba.


3 impresiones.:

Miguel Sánchez Ibáñez | 14 de marzo de 2011, 5:18

Hacía casi un año que no visitaba este blog y, casualidades de la vida, lo hago justo el día que decides actualizar, tres meses después. Te leo y sólo se me ocurre mandarte un abrazo, desde la frialdad cibernética y la flagrante evidencia de que no te conozco, pero bueno, un abrazo siempre ayuda :)

BBrus | 15 de marzo de 2011, 16:44

Gracias Miguel. Como dices, siempre ayuda.

Judit | 16 de marzo de 2011, 21:01

Es la primera vez que paso por aqui, y realmente solo me ha dado tiempo de leer el primer texto que he visto. Me ha encantado. Solo queria que lo supieras. Un beso :)