Preguntas extrañas de Brus (II)

Segunda edición de preguntas extrañas, o no tan extrañas pero poco exteriorizadas.

3. ¿Me ocurrirán a mí esos típicos reencuentros amorosos de película?

No son precisamente raras esas coincidencias en el cine en las que el guapo personaje protagonista se reencuentra con un antiguo amor o amistad, con quien quizás mantuvo hace años una relación tanto amorosa como no.

Reencuentros de película clásicos como... ni idea. Tampoco soy tan cinéfilo como para que me vengan a la mente varios títulos, pero sí tengo la suficiente memoria para acordarme del último film que vi, hará ya un par de semanas. The Curious Case of Benjamin Button. Versión original y afinando el oido (a más de un actor no se le entendía nada, mientras que a otros daba gusto oirlos).

No le fastidiaré la película a alguien que todavía no la haya visto al contar por encima la historia del reencuentro que nos afecta. Benjamin nace "under strange circumstances", yendo su vida y su desarrollo a la inversa, esto es, de viejo a joven. Hablando en términos "cronológicos" y no de apariencia, de Joven, Benjamin conoce a Daisy, una niña pelirroja y menuda con quien juega por primera vez en su vida, experimentando lo que es ser un niño normal y no ser considerado como una persona mayor por los demás.

Benjamin abandona el hogar cuando cumple los 18 y vive varias aventuras y largas antes de volver a visitar a su madre adoptiva a sus 27 años, que parecen más bien cuarenta y largos. Por casualidades de la vida, Daisy, que mucho de niña ya no tiene, también hace una breve visita a la antigua casa de Benjamin, donde se encuentran y tras un poco de "shock" se identifican, hay una especie de semiflechazo y...

A partir de aquí podría considerarse que empieza el verdadero nudo de la historia, por lo que no sería adecuado contar mucho más.

¿Podría ocurrir esto en la realidad?

Mi opinión es que sí.

Quizás no en estas mismas y tan rocambolescas circunstancias, pero desde luego que carambolas en la vida hay, quizás no en todas, pero sí en bastantes. Algunas tan probables como un pequeño reencuentro sin trascendencia en un centro comercial que acaba en un café y en los dos interlocutores contando qué ha sido de sus vidas desde que perdieron el contacto -cada vez, por cierto, menos posible gracias al Facebook, Tuenti y demás redes sociales en las que hace falta menos iniciativa para establecer una conversación que a través de un móvil o una carta- terminando ahí la historia.

O quizás sea algo más complejo como un reencuentro en el puente aéreo, en un aeropuerto cuando Daisy cruza la parte de la T4 por donde salen los vuelos a Canarias, dándose cuenta de que Benjamin acaba de desembarcar y se dirige hacia la misma puerta de embarque que ella, ya que comparten destino, avión y quizás, en una circunstancia calificable «de película» fila de asientos.

Pasando ya a la categoría de «muy improbable» nos encontramos aquellas carambolas inverosímiles, imposibles de contar sin aportar pruebas contundentes de que ello haya ocurrido -la mejor prueba es tener a la persona reencontrada al lado al relatar lo sucedido- como es reencontrarse en una ciudad de un país extranjero; o mejor aun, que los dioses jueguen a tu favor y esa vuelta a verse de viejos amigos, o más que amigos, ocurra exactamente como en el cine. Daisy se tropieza y es Benjamin, alguien que pasaba por ahí, quien la sujeta para evitar que caiga. Ella, ajustándose el desencaje de la ropa causado por el violento movimiento, mientras con la cabeza baja, agradece a quien le sujetó que evitara que chocase contra el suelo. Sólo cuando Daisy levanta la cabeza, observa la cara de aquel viejo amigo, Benjamin, que la mira con la misma expresión de asombro, incredulidad y alegría.

Porque las historias más bonitas suelen ser las que comienzan así, de forma tan inverosímil y fabulosa.

O mejor dicho, las que recomienzan. :)


1 impresiones.:

TeleAzafata | 26 de abril de 2010, 9:02

Buenas, BBrus!
Pues la verdad es que escribo para dar fe de que eso puede ocurrir.
Hace 11 años tuve una relación de 2 años con un chico, que se acabó. Desde entonces, los dos hemos tenido una relación larga con diferentes parejas, y durante 7 años a penas nos hemos encontrado alguna vez y, menos, hablado. Pero... hace 2 años, nos encontramos, ambos acabábamos de romper con nuestras parejas. Empezamos a quedar y a salir. A finales de este años nos vamos a casar!! XD
La verdad es que la gente que nos conoce, y a los que se enteran de nuestra historia, les parece genial!
De todas formas, yo creo que es lógico que esto ocurra. Cuando pasan los años, las cosas se ven de otra manera, se madura, y ya no importa tanto lo que era lo más importante cuando tenías 15 años...
Bueno, un saludo y gracias por pasarte siempre por mi blog!