Preguntas extrañas de Brus (I)

¿Quién no se hace a sí mismo preguntas extrañas a veces? O no tan extrañas, sino cuestiones que uno no exterioriza pero que todo el mundo se plantea. Algunas de estas ya las he resuelto, o incluso la respuesta al asunto llegó antes de la pregunta. Algo extraño pero que puede pasar.

1. ¿De verdad soy hijo de quienes considero mis padres?
Dejando al margen diferencias entre padres biológicos y padres "educadores". Probablemente por la influencia de la televisión y el cine más de una persona se habrá hecho esta pregunta. Afirmaciones como «yo soy tu padre», o «Timmy, eres adoptado». Si bien nunca he dudado de esto, una persona escéptica podría sospechar que un niño de ojos azules y pelo rubio oscuro no sea parte biológica de una familia que en un radio de dos escalones en el árbol genealógico no tiene ninguno de estos dos rasgos (Mendel no estaría de acuerdo).

Esta es una de aquellas preguntas cuya respuesta llegó antes que la cuestión en sí.

Por una bobada como buscar gente con mi mismo apellido en Facebook, me percaté de que había una cantidad significativa de personas que además de poderme acompañar en una lista ordenada por orden alfabético, tienen un color de ojos que ni la paleta de colores del Photoshop diferenciaría. Esto, sumado a que estos familiares proceden de Mantova, me hizo exclamar para mí mismo que sí, que era un Brusini.

Hecho confirmado ya hace años, cuando en una foto mía con unos 3 años menos me parecía extraordinariamente a mi padre, con 30 años menos, en el físico. También yo tenía unos 10 kilos menos que ahora, todo hay que decirlo.

2. ¿Dónde estaré y cómo seré dentro de 20 años?
Pregunta que seguro que todos nos preguntamos y pocos exteriorizamos por el poco sentido que tendría, ya que los que mejor nos podemos imaginar la respuesta somos nosotros mismos. Aun así, normalmente se tenderá a idealizar la respuesta, a imaginarnos un yo con una veintena de años más que ha evolucionado y ha conseguido llegar a un buen nivel en el ámbito económico, familiar, laboral, espiritual.

Todos suponemos el triunfo en nuestros estudios, una rápida incorporación al mercado laboral y la ausencia de sucesos graves que alteren la posibilidad de llegar a ese punto que hemos imaginado. No quiero decir con esto que las cosas no serán así, como las hemos idealizado: para algunos lo será, para otros no tanto, y para unos últimos ni se asemejará a lo imaginado años atrás.

Hace unos años, en una entrevista con la orientadora de mi antiguo, gracias a Dios, instituto tenía que responder a una serie de preguntas que debía desarrollar. Estas cuestiones trataban sobre mí y seguramente serían para medir valores de ambición, autoestima. Una de ellas era algo parecido a "¿cómo te imaginas dentro de unos años?" a lo que respondí "Igual que ahora, excepto que más fuerte y delgado". Tampoco iba a realizar ahí una disertación sobre mis expectativas de futuro que durase más de cinco minutos, y aun así, ese "igual que ahora" respondió eficazmente a la pregunta. Significó mantener en nivel, por entonces, actual en todos los ámbitos, más lógicamente aquellos intrínsecos a la edad en la que me encuentre dentro de "unos años". Buen nivel socioeconómico; estabilidad familiar, presumiblemente formando una familia propia; y una vida buena.

Mis expectativas actuales las podría resumir de la misma forma, aunque diciendo con menos seguridad ese "igual que ahora", quizás sí "un tanto mejor que ahora" en el primer ámbito antes mencionado; manteniendo, sin embargo, el "más fuerte y delgado". Estado que está mucho más próximo al ideal que imaginé hace ya cuatro o quizás cinco años, por fortuna.



Tiendo a idealizar conscientemente la respuesta a la pregunta que nos ocupa; no sé si más por ansias, egocentrismo o ignorancia, siendo ésta última la que seguramente menos influya en mi pensamiento (esta afirmación quizás refuerza el segundo sustantivo, jeje). Qué cosa más ideal que vivir bien en algún país de Europa central o del norte, con una familia formada y estable, con un puesto de trabajo fijo que me proporcione unos ingresos mensuales que sólo una persona muy humilde calificaría como "medios" en una compañía aérea seria y respetada.

Más preguntas "still to come".

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