Día 27: Aviones, fotos y tiros (2ª Parte)

DIARIO VALENCIA



27 de diciembre


Llegamos a Campanar pasada la media tarde, faltarían un par de horas para el ocaso. Nos dirigimos a casa, donde nos paramos un ratito a descansar mientras trasteábamos con mi iPod en el ordenador de Kev. Tenía que haber una manera de pasar la música de mi iPod a su ordenador o de al menos escucharla, lo que tras unas peleas con el aparatito, conseguimos. No podía acceder a mis listas pero era lo que teníamos a falta de amplificador (unos días después nos daríamos cuenta de que lo tuvimos todo el tiempo enfrente de nuestras narices, debajo de papeles frikináuticos). Kevin habló con Diego, quien nos invitó a quedarnos en su casa aquella noche junto con Rafa y Arturo.

Fuimos a buscar a Alba pasado un tiempo y posteriormente nos dirigimos al Cero para tomar algo. Dos Coca-Colas y una fanta. Then, Mercadona para comprar la merienda. Chocolate blanco, tender de milka, ensaimadas, chicles de menta, papas; bien cargadito.

Nos sentamos delante de una puerta cerca de casa de Alba y me puse a engullir mis adquisiciones junto con Alba, que dió buena cuenta de las Lay's Groumet. Mientras tanto nuestra charla aeronáutica derivó en una discusión sobre la función de las Fuerzas Armadas y sobre qué haríamos nosotros en caso de conflicto. Entretenido debate que se prolongó durante una buena media hora en los que nos enfrentamos muy diplomáticamente (los bandos supongo que los tenéis claros).

Time to move. Pillamos la "ruta Campanar" de vuelta a "la base", aunque nos quedamos debajo de ella hablando más todavía y dándole oportunidad a Alba de estrenar su nueva cámara de fotos. Este fue el resultado.



Al rato llegaría Diego; nos presentamos para "formalizar". El tuenti y el facebook hacen milagos. "Ruta Campanar" de nuevo, nos despedimos de Alba (dos besos de nuevo, nunca me llegué a acostumbrar). Cogimos el metro para acercarnos a casa de Mme. Diega Ferranda, como le llama Kev (LOL) y fuimos a la busca y captura de un sitio donde comer. Tras un buen pateo y encontrarnos el restaurante italiano "Il Padrino" chiuso dije en alto....

- ¡¡KEBAAAAAAAAAAB!!

Y eso hicimos. A toda máquina hacia el Kebab más próximo, en donde encargamos un par de delicias made in Turkey picantes Kev y yo, mientras que Diego pidió un Kebab de pollo pequeño. Se arepentiría de haber dicho "pequeño" durante toda la noche. Casi muere de inanición.
Llegamos a casa de Mr. Ferrando y conocí a sus padres. Geniales como todos los valencianos con los que coincidí. Goodbye Mr. Kebab picante (aunque de picante no tenía nada, eché de menos mi querido Tabasco).

Había llegado ya Rafa cuando terminó la película de Woody Allen que estaban echando; llegó el turno de jugar al Call of Duty 5... en PS3. Genial para un tipo que ha estado toda su vida enganchado a un teclado y a un ratón. Los periféricos inalámbricos con más de dos botones no eran lo suyo y el marcador fue reflejo de ello, logrando vencer sólo una vez de las cinco o seis que jugamos.

Then we recieved Mr. Paco Espinosa's llamada, con el que nos pegamos hablando casi una hora. El muy tramposo le dijo a Kevin que no se preocupara, que Brus tenía eso de 1x60, paga un minuto y habla una hora. Pues no, no lo tenía pedazo ****, I still love you anyway. Más tiros, esta vez a nuestro amadísimo modo de juego "zombis nazis". Cuando llegó Arturo continuó el vicio, que se prolongó hasta bien entrada la madrugada. El récord, Diego & Kevin con nivel 12.

Cuando caímos KO tras hacer algunas llamadas nocturnas para que nos confirmaran unos pedidos de Kebab a altas horas de la madrugada, "es que señora, entienda usted que tenemos que llamar para pedir confirmación del pedido, sobre todo a estas horas". Todo esto con el acento de Apu.

Bendito amplificador del iPod. Música chill out on y todos a dormir.

Zzzzz...Zzzzz...Zzzzz


Día 28: Jordana volvía de Roma y Kevin se examinaba de C1. Hasta mañana entonces.

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