Un anónimo.

La entrada de hoy va dedicada a un comentario anónimo. Un comentario escrito por quien sospecho es un gran amigo mío; contiene frases que, de añadirse en algunos casos un "posiblemente" serían verdades absolutas.

Antes que nada, prometo escribir en el blog unas líneas dedicadas a otra persona, también escondida (sin la intención de que este "escondida" adquiera un carácter negativo) tímidamente detrás de un "anónima". Me encanta encontrarme, aunque sea muy esporádicamente, con gente como esta, que te dedica un poco de tiempo y comenta tus ideas, expone las suyas o contrasta sentimientos.

Y ahora, querido Anónimo, comienzo mi carta pública a modo de respuesta. Permíteme que modifique ligeramente tus palabras, apenas realizando dos correcciones, para poder darle el matiz que deseo transmitirte.

Gran parapeto construido por la traición y el deseo de seguir queriendo a alguien que probablemente nunca te quiso.

Una traición sentida desde tu interior hacia ti mismo, una traición a la que te enfrentas cuando tratas de averiguar los porqués. Una traición que procuras seguir negando a pesar de que los hechos demuestren que has de aceptarla. Una traición real y falsa al mismo tiempo, inventada por tu mente pero a su vez demostrada por los acontecimientos. El deseo de seguir amando a una persona que, posiblemente y sin saberlo ella misma, nunca te quiso. ¿Qué es querer? ¿Y amar?

Huracanes de impotencia, torbellinos de impaciencia y mareas de sarcasmo son inútiles para intentar eliminar un amor que para uno más que para otro pasó de puntillas, pero que por desgracia para los que vengan detrás, pasó, y siempre estará presente.


Los huracanes de la lejanía, la impaciencia del tiempo y la marea de un mensaje oculto sólo conseguirán, de momento, prorrogar un sufrimiento innecesario pero, a su vez, incluso bonito y alimentado por un ideal ahora casi destruido por las circunstancias. Eliminar este amor del que hablas es prácticamente imposible, si bien no se aniquila, se duerme y se esconde esperando que los vientos de la distancia se calmen algún día, no sin antes sufrir la tierra lejana una grandísima tempestad que, predecida mi entrada anterior, tendrá lugar en un futuro posiblemente no muy remoto.

De no ser así, y de continuar ese huracán, se seguirá hacia adelante, que no quepa duda alguna. Se seguirá hacia adelante con la cabeza alta, la consciencia tranquila y una ligera pena interior que, como ese amor, se esconderá silenciosamente.

Pero una cosa es cierta, como bien dices. Para los que vengan detrás pasó y siempre estará presente. También para ti, que en vez de venir detrás te encuentras en la verdadera vanguardia de tu vida; y esto último es lo que de verdad importa.

Siempre lo tendrás ahí. Pasó.

1 impresiones.:

Anónimo | 11 de diciembre de 2008, 23:16

Muchas gracias por dedicarme una entrada en tu blog. Para mí es un orgullo formar parte de tus historias de fichas blancas, las cuales espero que esten jugando para ganar.

Preguntas, "¿Qué es querer?, ¿Qué es amar?" Te lo diré, amar es dar, amar es sentir, amar es ser amado, y corresponder todo lo que haya que corresponder, sin olvidar que se tiene que ser correspondido igualmente. Amar es decir "¿Qué haría yo sin ti?", amar es no pensar en nada más que en ella, amar es sentir clavado en el corazón el estandarte de la nación de la otra persona, pero sin olvidar que amar es cosa de dos.

Amar sin ser amado es imbécil, fingir amar es inútil, y que fingan que te aman es decepcionante. El amor posee la capacidad de modificar nuestros estados de ánimo, de condicionar nuestras acciones...

Amar es querer pasar el resto de tu vida con alguien, y desear que el resto de tu vida empiece en ese momento.