Sharp tongue.


Estaba a dos minutos de desatar mi ira escribiendo un comentario altamente irónico, extremadamente crítico, atacando directamente a un autor, a su forma de pensar, a su forma de escribir y la horrible disposición de sus palabras.

Por suerte estaba conmigo una amiga que me hizo la misma pregunta que me suelo hacer yo mismo en estos casos.

¿Por qué?

En ese momento, el por qué de mi cabeza había fallado. No se había disparado, no había hecho aparición. No me había preguntado la razón por la que estaba escribiendo todas esas sátiras afiladas como dagas y apuntadas directamente a un pecho con la peor de las intenciones, la destrucción.

Pero ahí estaba ella. Ella sí que me hizo la mágica pregunta, que se trasladó a mi mente en una fracción de segundo. Era estúpido. Ni merecía la pena hacer ese comentario tan ácido en esas circunstancias y por esos motivos.

Merci, amiga mía.

1 impresiones.:

Liv | 1 de diciembre de 2008, 23:41

si es que... que harías tu sin mi sabio consejo y mi serenidad? xD (extraño que en estas circunstancias la siga conservando peeeero... xD)
un besito esposo mío!
:)