Especialmente aquel día...

Y aquel día, especialmente aquel día, desearía poder estar en la sala de mando de la vida. Poder atribuírse a sí mismo atributos propios de la fantasía, volar y teletransportarse.

Sabía que era imposible, pero me gustaba imaginarme que había una posibilidad de que no lo fuera.

Como Dios. Hoy me gustaría ser el protagonista de esa película. Poder cambiar el mundo a mi antojo siempre que esto no significara afectar al libre albedrío de las personas. Esto último no hacía falta, sólo había que cambiar una situación... mover a alguien de sitio.

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