Hoy.

Muchas cosas han cambiado desde que conocí hace un año y medio a quien ahora voy a visitar. Muchas cosas han cambiado desde que reservé billetes para volar a la Capital del Turia y muchas cosas cambiarán tras este viaje... para bien :)

¡Y hoy, día 26 de diciembre, me voy a València!

Hasta ahora.

Mi sono dimenticato.

Ayer recuerdo que pensé sobre algo y apunté en mi agenta mental que tenía que escribirlo en el blog. Por desgracia, me he olvidado de lo que quería escribir. Como no consigo recordarlo, escribo esto; quizás a medio plazo sirva para que vuelva a mi mente...

Era una opinión sobre algo, no un relato corto. Eso seguro.

Y para no dejar esta entrada así, como una simple queja contra mí mismo por no conseguir lo que me propuse ayer...

Return to Innocence - Enigma

Heroes & Saints



God forbid we’ll get ourselves burned, heroes and saints better stand by our side now, by our side.

Reason says, please don’t break, fortune is in the way it swings, surely we’ll get by, treason lives, in whenever I preach, deep within these promises fade, for lullabies sung on these nights of ours.

Night is alright night is okay, inside your arms the right fire, God forbid we’ll get ourselves burned, heroes and saints better stand by our side now.


Heroes and saints, better stand by our side now....

Un anónimo.

La entrada de hoy va dedicada a un comentario anónimo. Un comentario escrito por quien sospecho es un gran amigo mío; contiene frases que, de añadirse en algunos casos un "posiblemente" serían verdades absolutas.

Antes que nada, prometo escribir en el blog unas líneas dedicadas a otra persona, también escondida (sin la intención de que este "escondida" adquiera un carácter negativo) tímidamente detrás de un "anónima". Me encanta encontrarme, aunque sea muy esporádicamente, con gente como esta, que te dedica un poco de tiempo y comenta tus ideas, expone las suyas o contrasta sentimientos.

Y ahora, querido Anónimo, comienzo mi carta pública a modo de respuesta. Permíteme que modifique ligeramente tus palabras, apenas realizando dos correcciones, para poder darle el matiz que deseo transmitirte.

Gran parapeto construido por la traición y el deseo de seguir queriendo a alguien que probablemente nunca te quiso.

Una traición sentida desde tu interior hacia ti mismo, una traición a la que te enfrentas cuando tratas de averiguar los porqués. Una traición que procuras seguir negando a pesar de que los hechos demuestren que has de aceptarla. Una traición real y falsa al mismo tiempo, inventada por tu mente pero a su vez demostrada por los acontecimientos. El deseo de seguir amando a una persona que, posiblemente y sin saberlo ella misma, nunca te quiso. ¿Qué es querer? ¿Y amar?

Huracanes de impotencia, torbellinos de impaciencia y mareas de sarcasmo son inútiles para intentar eliminar un amor que para uno más que para otro pasó de puntillas, pero que por desgracia para los que vengan detrás, pasó, y siempre estará presente.


Los huracanes de la lejanía, la impaciencia del tiempo y la marea de un mensaje oculto sólo conseguirán, de momento, prorrogar un sufrimiento innecesario pero, a su vez, incluso bonito y alimentado por un ideal ahora casi destruido por las circunstancias. Eliminar este amor del que hablas es prácticamente imposible, si bien no se aniquila, se duerme y se esconde esperando que los vientos de la distancia se calmen algún día, no sin antes sufrir la tierra lejana una grandísima tempestad que, predecida mi entrada anterior, tendrá lugar en un futuro posiblemente no muy remoto.

De no ser así, y de continuar ese huracán, se seguirá hacia adelante, que no quepa duda alguna. Se seguirá hacia adelante con la cabeza alta, la consciencia tranquila y una ligera pena interior que, como ese amor, se esconderá silenciosamente.

Pero una cosa es cierta, como bien dices. Para los que vengan detrás pasó y siempre estará presente. También para ti, que en vez de venir detrás te encuentras en la verdadera vanguardia de tu vida; y esto último es lo que de verdad importa.

Siempre lo tendrás ahí. Pasó.

TPC.

Un casco de experiencia y un chaleco de buen jucio te sirven como protección. El parapeto; sacos de arena de indiferencia y el búnker del conocimiento. Esta será mi defensa contra ese enemigo que tú mismo te has creado y que tú mismo mantienes vivo. Esas fichas negras.

Tu lanzamiento está cerca.

- ¡Fuego!

Y tembló el suelo.
Como un pájaro de fuego se alzó tu misil dirección el cielo y objetivo esta persona que escribe. Fue ese cielo al que se dirigía el que se tornó anaranjado cuando el proyectil comenzó a elevarse. Al poco tiempo, aquel destructivo ingenio se volteó hacia sus coordenadas de destino, siendo cuestión de horas su impacto contra mi posición.

Desde la seguridad de mi parapeto, tuve el coraje de ver el acercamiento de tu maligno artefacto hacia mí, asomando mi cabeza entre todos aquellos sacos y construcciones de hormigón erigidas a lo largo de casi dos decenios. En mi subconsciente sabía que poco efecto iba a tener ese cohete.

Explosión. La tierra se movía como si estuviera teniendo lugar un terremoto, se podía sentir el olor a quemado invadiendo la sala que me protegía de la tormenta de fuego del exterior. El aire era caliente. Tras unos segundos de horror, todo cesó. La tierra volvía a ser firme como siempre, el olor a quemado empezó a desvanecerse a medida que pasaban los minutos y la sala comenzó a recuperar su característica frialdad que le otorgaban aquellas grises paredes de cemento.

Ahí continuaba el rey blanco, inmune ante todo ataque. Firme ante la tempestad y la lluvia de metralla. No habían podido con él las piezas contrarias, el rey y la dama negras, las torres que acechaban desde la parte superior derecha del tablero con sus arqueros, dispuestos a enviar flechas cargadas de veneno hacia el noble de márfil desde la lejanía. Tampoco habían podido con él los propios movimientos de las fichas reales enemigas, que en una danza sentimental trataban de hacer rendirse a mi pieza clave.

Hay más partidas que jugar y más partidas siendo ahora jugadas.

En una de ellas todavía no se ha movido ficha. Las dos armadas descansan a sus respectivos lados del tablero; los dos ejércitos color azabache esperan una guerra civil predicha hace tiempo por la inmadurez y el egocentrismo. La misma contienda que no era ni mucho menos sospechada cuando todas las piezas eran nieve tendrá lugar entre las obsidianas y con algo de suerte será tan brutal que empezarás a construir tú un parapeto a la vez que añoras esa armoniosa visión de esos preciosos 32 trebejos plateados que prometían permanecer así mucho tiempo gracias a las habilidades de un rey y la voluntad de una dama.

Será en ese momento, en esa añoranza, cuando caiga sobre la formación oscura toda la fuerza de un viento huracanado, que sin duda alguna tumbará a más de un contendiente que se puede encontrar en estos momentos llevado por la pasión y cegado por un corazón que le hace padecer un daltonismo que confunde luz y sombra cual nieve y piedra umbría.

Será en ese momento cuando un rey plateado, que quizás haya aparcado en un lejano rincón de su memoria esta jugada, sea llamado al recuerdo por una dama herida en busca de un segundo juego de ajedrez o, con más posibilidad, de una lección de estrategia en este arte. Lección que, sin darse cuenta, acaba de recibir mientras aquel salvaje viento la golpeaba en la cara y en el pecho con dureza.

Quizás pasen meses antes de esta guerra, quizás desde el primer disparo la contienda tarde años en ser finalizada; pero tarde o temprano lo hará, provocando una violenta tempestad que, con algo de suerte, te hará recordar una partida en la que antaño jugaste y que tu inmadurez como jugadora de la vida quiso terminar antes de tiempo.

No pongas en duda la inevitable victoria de las piezas blancas. Lo mejor a lo que puedes aspirar es a convertirte en una de ellas para garantizar tu victoria en este juego mas no basta con querer ser ficha alba.

Yo también fui trebejo oscuro hace tiempo. ¿Merece la pena confiarle el secreto a uno umbrío que posiblemente continuará siendo así por mucho tiempo?




El color marfil de mi herramienta real me dirá la respuesta...

...que al final siempre ganan las blancas.

Hay que estar preparados.

El misil está listo para ser lanzado contra mí. Nadie quiere efectuar este lanzamiento, pero la realidad es que pronto estará en vuelo y yo seré el objetivo.

Hay que estar preparados.

Difícil. ¿Tú o dos? Es imposible ser egocéntrico ahora.

Mientras escribo esto estoy cavando una buena trinchera, a ver si resisto el impacto de tu proyectil.

Siempre podría disparar el mío... a mí mismo.

¡Brrrrrr!

Algunos dicen que quizás sea parte de mi preparación para enfrentarme al frío valenciano en navidades. Otros creen que esto no tiene nada que ver con eso último.

Como siempre, nada está causado por un sólo factor. Haced vuestras apuestas. La respuesta es tremendamente sencilla. Se premiará con un "felicidades" público al ganador.




Un juego de mesa muy particular...

No es fácil tomar una decisión ante muchos problemas de la vida.

Sin embargo, tengo que reconocer que cuando en tu subconsciente sabes que arriesgas más bien poco, es hasta entretenido enfrentarse a algunos y tratar de elegir entre tantos próximos pasos posibles.

Sólo hay que verlo como un juego. El juego del crecimiento, de la madurez.



Desventaja numérica y táctica, pero para nada estratégica. Se sigue con la partida, aunque a veces la ves tan absurda e infantil que tienes ganas de levantarte de tu puesto, reírte en la cara del contrario y caminar por mil sitios distintos donde quizás encuentres a otra persona que te quiera echar otro ajedrez.

Aunque eso sería lo fácil y lo sabe hacer todo el mundo. Lo interesante es proseguir.

Estoy en jaque, mas me divierto. Al menos he aprendido de esta partida qué es lo que he hecho bien y qué es lo que he hecho mal.

¿Crees que no me he dado cuenta de que introduciste otro rey en el tablero con disimulo?
¿Sabes por qué no te digo nada? Esto hace la partida aún más interesante, te dejo jugar como tú quieras.

Tengo que reconocer que al principio no me gustaba estar enfrentándome a tus negras fichas. También admito que al comienzo poco podía hacer para detener esta masacre de piezas. Pero mira, llegados a este punto, ¡no sabes lo divertidos que me resultan todos tus movimientos!
En estas ocasiones es donde se aprecia la verdadera madurez del estratega... madurez que, sintiéndolo mucho, te confieso que flaquea un poquito ya por el mero hecho de haberme atacado de la forma en la que lo has hecho.

No será la primera vez que un jugador que está a punto de ganar pierde toda la ventaja que tenía y se coloca a sí mismo en un buen jaque. En ese caso sí que me reiría un buen rato; ándate con ojo, que la mente y el corazón te pueden jugar muy malas pasadas en el tablero.

Continúa, por favor, que me estoy divirtiendo.

Por cierto, no se lo digas a nadie, pero al final siempre ganan las blancas.




Siempre.

Algo de música trance...

Que de paso sirve para hacer una prueba para poner vídeos de youtube en el blog.

Sin más,

Time to Rest, de Andy Blueman. Guitarra por Eller van Buuren.

Un extraño sentido...

...del buen juicio te dice que no entres a hacer valoraciones sin tener el mayor conocimiento posible de la cadena de eventos que han causado una situación.

...de la moralidad te pide que no califiques a nadie. Quizás tú no sepas algo que ellos sí que saben.

...de la empatía te hace tratar de introducirte en un cuerpo ajeno para tratar de comprender cómo se ha comportado.

...del buen corazón te ruega que no pienses que nadie ha actuado con mala intención, sino que todo es causa de una serie de factores que han llevado a que las cosas se desarrollen de la manera en la que lo han hecho.


Pero hay algunas veces en las que todos estos sentidos extraños no pueden mantener el resto de percepciones sumergidas. Quizás algún día alguien te responda a todas las claves del problema, quizás algún día alguien te conteste a todos esos "¿por qué?" que te planteas noche sí y noche también.

No hay pregunta que pueda dar más explicaciones que esa.

¿Por qué?

Sharp tongue.


Estaba a dos minutos de desatar mi ira escribiendo un comentario altamente irónico, extremadamente crítico, atacando directamente a un autor, a su forma de pensar, a su forma de escribir y la horrible disposición de sus palabras.

Por suerte estaba conmigo una amiga que me hizo la misma pregunta que me suelo hacer yo mismo en estos casos.

¿Por qué?

En ese momento, el por qué de mi cabeza había fallado. No se había disparado, no había hecho aparición. No me había preguntado la razón por la que estaba escribiendo todas esas sátiras afiladas como dagas y apuntadas directamente a un pecho con la peor de las intenciones, la destrucción.

Pero ahí estaba ella. Ella sí que me hizo la mágica pregunta, que se trasladó a mi mente en una fracción de segundo. Era estúpido. Ni merecía la pena hacer ese comentario tan ácido en esas circunstancias y por esos motivos.

Merci, amiga mía.

Especialmente aquel día...

Y aquel día, especialmente aquel día, desearía poder estar en la sala de mando de la vida. Poder atribuírse a sí mismo atributos propios de la fantasía, volar y teletransportarse.

Sabía que era imposible, pero me gustaba imaginarme que había una posibilidad de que no lo fuera.

Como Dios. Hoy me gustaría ser el protagonista de esa película. Poder cambiar el mundo a mi antojo siempre que esto no significara afectar al libre albedrío de las personas. Esto último no hacía falta, sólo había que cambiar una situación... mover a alguien de sitio.

Dos.

El caer tan rápido en el sueño era una trampa. El dormirse rápido no signficaba dormirse bien. Y aquel día, esto me fue demostrado como nunca.

En menos de tres horas, ese pensamiento había sido casi el único. Recuerdo especialmente este último, este último sueño o más bien pesadilla del cual contaré una parte suprimiendo nombres.

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Me acerqué corriendo al coche donde estaban mis padres y mi hermano. Me paré y mirando hacia el Renault Clio plateado, y a pesar de no ver a nadie centro, dije:

- Papá, ¿está con ustedes? ¿los han visto? (ustedes)

- No, no está. Se han ido... los dos.

- ¿Dónde están, Papá?

- No lo sé

- ¿DONDE ESTÁ ÉL? (nombre suprimido)

- No lo sé Bruno

- ¡¿¡¿DONDE COÑO ESTÁ ÉL JODER?!?!? (nombre suprimido)

- Se han ido, por ahí, al Castillo.

Y señaló hacia una larguísima carretera que parecía extenderse hacia la nada. Una autopista desértica. Infinita, con curvas y desniveles. Una modernísima circunvalación sin vida, sin tráfico. Solo el asfalto, los guardaraíles, las farolas apagadas alzándose sobre el alquitrán.

Me puse a correr. No había nada delante. Corrí, corrí, corrí. Corrí hasta la mismísima extenuación.

Pasado mucho tiempo, llegué a una especie de centro comercial. Estaba lleno de gente conflictiva, había motos pequeñas dirigiéndose hacia un lugar desconocido por la autopista, a cuya izquierda estaba ahora este edificio. Estas personas que me encontré me miraban mal. Creo que era mi forma de vestir la que les hacía mirarme así de mal. Chaqueta de cuero, camisa larga marrón oscura, vaqueros negros y zapatos marrones, los de vestir.
(Curiosamente, iba con las mismas prendas que en una foto que había mirado a lo largo de la noche anterior a tener esta pesadilla. Los que me tengáis en tuenti, miradla. Aprezco frente a un espejo sacándome una foto, no se ve mi cara, sólo la ropa y el cuerpo)

Esta gente me mira intentando intimidarme. Lo único que hago es devolverle la mirada, sin miedo alguno en mí. Pasan. Les paso de largo.

Llego a una zona de recreo infantil, túneles, toboganes, pelotas de goma. Los niños estaban correteando por ahí y jugando hasta que hago aparición. Se paran, me miran. Hablan entre ellos y se ríen con los ojos de nuevo fijados en mí.

Salgo de esta zona infantil y veo que uno de estos niños me sigue. No tendrá más de tres años. Intento despistarle pero ahí está él, siguiéndome y mirándome alzando la vista hasta apuntar directamente a los ojos de alguien que mide 1,85. No recuerdo sus facciones, sólo recuerdo lo que hacía... me miraba tan directamente...

Entré en una tienda seguido por el pequeño. Escruto la tienda deportiva, que parecía extenderse varias decenas de metros en profundidad. Miro hacia el chico a ver si... ¿a dónde te has ido?

- ¿Dónde estás? - Dije enmedio del silencio.

- ¡¿¡¿Dónde estás?!?! - Grité esta vez.

No hubo respuesta. El niño no aparecía. Como en una dimensión paralela, apareció su madre. No me veía a mí, pero como yo, ella le buscaba. Tampoco la recuerdo demasiado bien, sólo consigo recordar que hablaba italiano.

Lo que sí que hubo fue despertar. Un abrir los ojos suavemente, con la preocupación invadiendo todo tu cuerpo, todo, todo. Íntegramente. Han pasado menos de tres horas desde que intenté descansar.

Estoy cansado, pero no tengo sueño. Si pudiera cambiar tantas cosas... si al menos pudiera decirlas... ¿Solucionaría esto algo? Creo que demasiado no. Ahora lo único que podría solucionar las cosas es un verdadero milagro que pueda causar le comprensión de mi pensamiento, su entendimiento, el compartir este punto de vista.

Maldita sea... encima tiene que sonar esta canción.

"Someone like you makes it all worth while,
Someone like you keeps me satisfied.
Someone exactly like you... Someone exactly like you..."



(Someone like you - Blank & Jones, os la recomiendo.)

Poca consideración se merecen.

Una buena mezcla de factores es la que me ha hecho empezar a escribir esta entrada un lunes a las tres y media de la mañana, teniendo que levantarme en apenas tres horas para ir al instituto... en caso de que lo haga, ya que para bien o para mal sigo con un resfriado del copón.

Una de las razones por las que escribo esto es porque me ha venido a la cabeza el blog de una amiga mía, de Laura [espacio publicitario: Clica aquí para visitarlo]. Un blog de clarísimo corte feminista pero muy interesante, que me ha servido como buena base para empezar a pensar sobre algunos temas...

Otro de los motivos han sido algunos eventos que calificaría de poco agradables que le han sucedido a algunos amigos míos durante los últimos días.



Estoy hablando de la "primariedad". Ahora os preguntaréis... ¿primariedad? ¿Qué es eso? What's that? Cos'è? Este termino, inventado por mí, surgió a raíz de un par de comentarios de amigos y compañeros de clase hará cosa de un mes.

4.
adj. Primitivo, poco civilizado.

Poco civilizados. Instinto animal puro para nada disimulado por la capacidad de raciocinio humana. Interpretar el sexo como algo escencial para las relaciones interpersonales (dejemos la supervivencia de la especie aparte) y para autosatisfacerse. Ver esto como un pilar y no como un complemento a cualquier relación (como complemento está genial, no lo voy a negar).

Y así nacio este término. Así se lo expliqué a algún familiar mío y a alguna amiga. Sobra decir que ambos estaban de acuerdo y que compartían mi punto de vista al 100%.

Y ahora es inevitable pensar... ¿y qué tenía que ver el blog de Laura con todo esto? Fácil. El mero hecho de ser un blog feminista ha introducido en mi cabeza la idea de que los hombres, en un porcentaje bastante alto cuando hablamos de adolescentes son unos primarios puros (hablo en tercera persona del plural porque no me considero dentro de esa mayoría).



Aquí está. Entrada cortita, realmente estúpida (posiblemente la más estúpida hasta la fecha) y que dice más bien poco, excepto que la mayoría de los adolescentes HOMBRES son unos primarios. Poca consideración se merecen, especialmente los que llevan esta primariedad hasta los extremos del abuso.

Aunque pensándolo mejor, estos últimos se merecen menos que poca consideración. Si comento lo que me gustaría hacer con ellos, entraría en terrenos peligrosos a nivel legal. Os podéis hacer una idea, ¿no?