Un bocadillo de...

Entras en la cafetería.

Piensas que todo es un aburrimiento. Un mero trámite por el que todos, o casi todos, tienen que pasar para cumplir alguna de sus metas. Cosas aparentemente innecesarias que te quitan el sueño o te haces replantearte lo bien que estás haciendo las cosas. Dichosas matemáticas, dichosa lengua castellana, qué aburrimiento las clases de inglés, mañana tengo que hacer esa redacción sobre Kant para la de filosofía, tengo que ir al gimnasio, que sueño tengo.

Oyes un tenue sonido, ¿un avión? Poniéndote la mano delante de la frente para que no te deslumbre el sol lo encuentras. Ahí está, te susurras. Tiempo detenido.

Te vienen a la mente imágenes que pueden ser realidad dentro de un tiempo. Llegando a clase con tus libros de "performance" o "meteo", cogiendo tu libreta y las cartas y salir a la plataforma para hacer un par de tomas y despegues. L= ½p·V²·A·Cl. Pedal opuesto y cuernos al viento. Viento en cola pista 03. Con información Lima. Los compañeros de promoción echándote un cubo lleno de agua por encima tras tu suelta.

Aterrizas.

... de pechuga, con todo.


Los bocadillos de lomo con queso tendrán que esperar. Primero hay que sacarse el bachillerato y conseguir ese dinero que te cuesta el curso.

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