Un bocadillo de...

Entras en la cafetería.

Piensas que todo es un aburrimiento. Un mero trámite por el que todos, o casi todos, tienen que pasar para cumplir alguna de sus metas. Cosas aparentemente innecesarias que te quitan el sueño o te haces replantearte lo bien que estás haciendo las cosas. Dichosas matemáticas, dichosa lengua castellana, qué aburrimiento las clases de inglés, mañana tengo que hacer esa redacción sobre Kant para la de filosofía, tengo que ir al gimnasio, que sueño tengo.

Oyes un tenue sonido, ¿un avión? Poniéndote la mano delante de la frente para que no te deslumbre el sol lo encuentras. Ahí está, te susurras. Tiempo detenido.

Te vienen a la mente imágenes que pueden ser realidad dentro de un tiempo. Llegando a clase con tus libros de "performance" o "meteo", cogiendo tu libreta y las cartas y salir a la plataforma para hacer un par de tomas y despegues. L= ½p·V²·A·Cl. Pedal opuesto y cuernos al viento. Viento en cola pista 03. Con información Lima. Los compañeros de promoción echándote un cubo lleno de agua por encima tras tu suelta.

Aterrizas.

... de pechuga, con todo.


Los bocadillos de lomo con queso tendrán que esperar. Primero hay que sacarse el bachillerato y conseguir ese dinero que te cuesta el curso.

Y aquel día...

Aquel día comencé a replantearme muchísimas cosas. ¿Qué me veía haciendo? Desde muy pequeñito me había fascinado el mundo de la aviación, sobre todo la idea de ser piloto, pero en ese momento todo parecía muy confuso.

Tras darle vueltas y vueltas, hablar con mi familia, darme algo de tiempo y pensar, pensar mucho decidí realizar mi apuesta. Volvería a retomar aquel "sueño de niño" de volar. Piloto.

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Y así nació este blog, con la idea de tener una vía a través de la cual contarme a mí mismo lo que pienso y siento. Y ya que estamos, a todo el mundo que pase por aquí y sienta curiosidad, porque la verdad es que tampoco creo que vaya a darle demasiada publicidad a este blog.

Qué voy a decir... tampoco es que escriba demasiado bien cuando no sé qué escribir. Espero que este espacio vaya tomando forma poquito a poco y dentro de bastantes años, ojalá volando en línea pueda leer una pequeña autobiografía de lo que he hecho, leer esta historia.

La historia de un sueño.

Aerotrastornado

Cuando eres pequeño ni siquiera te preguntas por qué vuelan. Sencillamente te fascinan. Vas en coche y bajas la ventanilla para escuchar el rugido de los motores; miras al cielo en busca de una silueta o figura brillante cuando estás en el patio del colegio jugando con tus amigos, nada más escuchar algo que pueda ser un pájaro de metal y subes la cabeza buscándolo.
Tus padres te traen esos juguetes con aviones y camiones de handling cuando llegan de un viaje. Hasta ahí normal. Les "robas" la guía de rutas de Iberia y te aprendes todos los tipos de aviones que tienen, reconoces muchos cuando pasas cerca del aeropuerto.

Coges un tablón de madera que nadie usa y le pones cinta adhesiva para marcar la pista. Pones "aparcamientos" para tus aviones de LEGO y tus maquetas de Majorette. Compras un álbum de cromos y te pasas horas pegando fotos como si no existiera otra cosa (previamente tus padres los habían ordenado por número, claro).

Vienen los Reyes Magos. Flight Simulator 98 y un mando para pilotar. Meigs Field con la Cessna, haces slalom entre los rascacielos de chicago. Al agua. Apareces en cabecera de nuevo. F4, potencia al máximo y al aire. Usas las flechas porque el mando que te regalaron es inconfigurable.
Aprendes que para recuperar una pérdida hay que subir potencia y bajar el morro.
Aterrizas tu primer avión, un Boeing 737-400 en KSFO (San Francisco). El Flight Simulator te lo ponía en el ILS, pero tú le dabas a las flechas arriba y abajo, a un lado y a otro, bajabas "las ruedas". Agua. Repetías toda la historia, pasabas la baliza exterior... te acuerdas del sonido de la cabina y de la luz azul que se iluminaba tras sobrevolarla. Agua otra vez.
Hasta que un día... ¡¡¡PAPÁAAAA!!! ¡¡¡HE ATERRIZADO!!!

Beh, dichosa adolescencia. Que si informático, que si médico, militar, piloto... cambio constantemente de gustos, aunque ninguna afición se vuelve realmente seria. Por desgracia, en uno de estos momentos en los que decides indagar un poquito en los temas aeronáuticos descubres que no Bruno, que de piloto nada. No apto por 0,5 dioptrías.
Termino la ESO y empiezo a cursar Bach. Tecnológico tras un par de cambios de opinión, ¿El objetivo ahora? Ingeniería Aeronáutica.

Hasta que aquel día me enteré de que podía volver a retomar un sueño abandonado.